¿En que se diferencia el Aceite de Oliva Virgen y el Virgen Extra?

Definitivamente no. El aceite de oliva virgen y el aceite de oliva virgen extra no es lo mismo. Existen grandes diferencias entre estas dos tipologías de aceite de oliva, y es importante conocerlas para poder elegir en el momento de la compra, si estamos buscando un producto de calidad. 

En muchas ocasiones ha sido la propia industria la que ha creado campañas publicitarias confusas para presentar un producto de menor calidad en nombre de otro, y esta acción perjudica el buen trabajo de tantos agricultores que laboran día a día para presentar un aceite de oliva virgen extra premium.

 

¿A qué nos referimos cuando hablamos de Aceite de Oliva Virgen (AOV)?

El Aceite de Oliva Virgen (AOV) por lo general presenta una acidez libre expresada en ácido oleico que debe ser como máximo del 2%. A nivel sensorial, su frutado debe ser superior a 0 y podrá tener defecto, siempre y cuando no supere la puntuación de 3’5 (sobre 10) en un panel de cata.

 

¿A qué nos referimos cuando hablamos de Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE)? 

El Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) tiene una acidez libre expresada en ácido oleico menor a 0’8%, no ha sido sometido a ningún proceso de refinamiento y en los paneles de cata deberá aportar un frutado superior a 0, y no debe presentar ningún tipo de defecto a nivel organoléptico. Además, para la extracción del aceite de oliva virgen extra únicamente se han utilizado procesos mecánicos.

Sus propiedades nutricionales tampoco se ven afectadas, y mantienen todos sus beneficios como el Omega 3, la vitamina E ó los ácidos grasos poliinsaturados esenciales, entre otros. 

Una de las principales diferencias entre AOV y AOVE es su calidad organoléptica. Mientras que en el caso del aceite de oliva virgen se permite la presencia de algunos defectos, imperceptibles para el consumidor común. El aceite de oliva virgen extra no puede permitirse fallar en cuanto a calidad sensorial, siendo el margen de defecto 0.

 

Un buen aceite de oliva virgen extra empieza con un producto clave: la aceituna

Tengamos en cuenta que todo empieza en el campo: el cuidado que se tiene de las tierras donde viven los olivos y donde crecen sus frutos tiene que presentar las mejores condiciones posibles, y el trabajo de las tierras y los cuidados de los árboles tienen que estar en total armonía con el respeto por los ciclos de la naturaleza. 

 

 

Para conseguir un aceite de oliva virgen extra (AOVE) óptimo, lo primero es contar con una excelente materia prima. Las características, calidad y tipología de las aceitunas serán decisivas a la hora de elaborar un aceite único, y repercutirán directamente en las propiedades organolépticas finales del producto. 

Por ello, también es importante tener en cuenta que el momento de la cosecha de las olivas es clave, ya que estas deben encontrarse en su momento ideal de maduración, y deben recolectar con cuidado y llevarlos a molturar con el menor tiempo posible para evitar que sufran daños que puedan derivar a producir defectos como resultado final de la elaboración.

¿Cómo guiarnos a la hora de elegir un buen Aceite de Oliva Virgen Extra? 

A la hora de elegir un buen aceite de oliva virgen extra de máxima calidad, podemos guiarnos por su etiquetado, en el que intentaremos buscar algunas palabras de referencia o características principales como por ejemplo las siguiente: 

1. Cosecha temprana: 

La cosecha temprana es una tendencia al alza, ya que facilita que las aceitunas mantengan una correcta acidez natural y una buena frescura, características que van a influir mucho sobre el producto final. En la cosecha temprana se evita que las olivas para la elaboración del aceite estén excesivamente sobremaduradas. 

2. Variedad de oliva: 

Existen aceites hechos a partir de una mezcla de variedades de aceituna, y existen aceites en cuyo proceso de elaboración sólo se ha utilizado una variedad específica. Estos monovarietales son fáciles de identificar, y son una clara apuesta que hace el elaborador por reflejar mejor todo el carácter y sabor que puede tener una única variedad. En ambos casos, en la etiqueta debe estar claramente identificado.

3. Cultivo Ecológico/Biológico:

Es indicador de que el campo y los olivos han sido cuidados con la mínima intervención posible y sin añadir productos químicos o pesticidas que pueden resultar nocivos para la salud. Cabe destacar que cada vez más el pequeño agricultor reduce el uso de pesticidas o previene las plagas de forma natural, aunque no lleguen a certificar la tierra y el cultivo.

La calidad de un aceite está condicionada por varios factores: la tierra, los árboles, la climatología de ese año, la tipología de olivas, la sostenibilidad en las técnicas de cultivo y finalmente, el talento de las manos que lo elaboran. Un buen maestro de almazara puede producir un AOVE excelente con cualquier variedad.

El respeto por la naturaleza y por los métodos tradicionales de producción son fundamentales para entender a qué nivel de excelencia podemos llevar el aceite de oliva virgen extra, así como el conocimiento del producto y de sus tiempos óptimos de recolección de fruto y elaboración. 

Si hay un buen equilibrio habrá como resultado un buen producto.

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Por qué utilizar AOVE en la cocina.

Por qué utilizar AOVE en la cocina

Hazte un buen gourmet y cuida tu salud utilizando AOVE en tus platos

Una de las principales ventajas de utilizar aceite de oliva virgen extra en la cocina es que este producto natural no sólo ayuda a potenciar los sabores en los platos, si no que a la vez ayuda a cuidar de nuestra salud.

El AOVE  premium posee múltiples propiedades organolépticas y nutricionales que se ven muy potenciadas en aquellas dietas equilibradas en las que el producto de calidad es la gran estrella. 

Utilizar AOVE en la cocina no es sólo un placer, sino también una buena manera de aportar a nuestro cuerpo una serie de atributos nutricionales esenciales para su buen funcionamiento físico e intelectual. 

El oro líquido es mucho más beneficioso de lo que podemos imaginar, y no sólo es cuestión de sabor, aroma o color, sino que su consumo forma parte de toda una filosofía de vida más orientada a conectar con la tierra y los buenos hábitos alimentarios. 

 

Propiedades Nutricionales del Aceite de Oliva Virgen Extra

El aceite de oliva virgen aporta vitaminas y ácidos esenciales para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Omega 3, Vitamina E, ácidos grasos monoinsaturados, polifenoles o antioxidantes son algunas de las propiedades nutricionales que necesitamos incluir a través de nuestra dieta para mantener una salud óptima, y el AOVE es una buena fuente para incorporar todos estos elementos. 

 

Omega 3

El Omega 3 pertenece a las grasas poliinsaturadas que no produce de manera natural nuestro cuerpo, por tanto, es imprescindible encontrar una buena fuente que nos aporte sus propiedades en la justa medida. 

 

Vitamina E

Por su parte, la vitamina E es una gran fuente de antioxidantes naturales que ayudan a que nuestro sistema inmunitario se mantenga sano. También es un potente antiinflamatorio que ayuda a mantener fuertes las defensas, y contribuye positivamente al cuidado de la piel y el pelo. 

 

Polifenoles

Los polifenoles actúan como barrera protectora contra los efectos que producen los radicales libres sobre nuestro organismo, y a su vez ayudan en la prevención contra las enfermedades cardiovasculares. 

Algunos beneficios para la salud

¿Cómo se traduce la ingesta de estas propiedades en nuestra salud? El AOVE nos proporciona un buen aporte de estos elementos grasos esenciales de origen vegetal, a la vez que vitaminas imprescindibles en nuestra alimentación. 

Otro de sus principales beneficios del aceite de oliva virgen extra es que nos ayuda a hacer las digestiones más ligeras, previniendo y reduciendo los problemas de reflujo o estreñimiento que por lo general complican el tránsito intestinal.  

El AOVE es además antifúngico y antiinflamatorio, y puede ayudar a prevenir la aparición de problemas cardiovasculares.

 

¿Qué tipo de platos se benefician de su cocción con aceite de oliva virgen extra?

El aceite de oliva virgen extra es un producto versátil y adaptable a todo tipo de gastronomía local o internacional, lo que le convierte en un elemento esencial a tener en cuenta a la hora de preparar nuestras comidas. 

Tanto si nos disponemos a preparar un plato ligero como si nuestra intención es cocinar un plato tradicional mucho más contundente, el AOVE nos ayudará a que los sabores y aromas conquisten el estómago de nuestros comensales. 

El AOVE en crudo es excelente en:

 

  • Preparados de aliños o salsas como  el allioli
  • Ensaladas
  • Sopas frías (gazpacho, salmorejo,…) o caliente (encima una crema de verduras,…)
  • Hervidos (de coliflor, brócoli, judías verdes,…) 
  • Conservas: alimentos confitados, en escabeche o preparados con aceite a modo de conservante natural principal. 
  • Encima cualquier carne o pescado a la plancha
  • Carpaccios

 

El AOVE a temperatura es excelente en:

  • Salteados de diversos alimentos como verduras y carnes 
  • Platos al horno o guisos
  • Elaboración de bizcochos.
  • Arroces
  • Platos más sencillos como unos huevos fritos

 

Os invitamos a experimentar, si tenéis varios AOVE en casa podéis ir probando y cada vez añadir uno distinto, por ejemplo sobre un buen trozo de carnes rojas o pollo, en lomos de pescado a la plancha, en la ensalada o encima un trozo de pimiento asado, pulpo a la brasa, crema de verduras. El AOVE puede ser igualmente conveniente para añadir a los guisos de verduras.

 

¿Y qué pasa con los fritos? 

El AOVE se adhiere menos a las frituras y a los rebozados que otros tipos de aceite, y les proporciona una textura crujiente y fresca. Los sabores también se ven claramente potenciados, ya que el aceite de oliva virgen extra proporciona a los alimentos unos aromas y sabores particulares únicos.  Cabe destacar que no todas las variedades son óptimas para ser utilizados en fritura: no es recomendable usar las variedades arbequina y hojiblanca, por ejemplo.

 

El AOVE y el calor: ¿qué temperatura puede aguantar?

El aceite de oliva virgen extra puede aguantar altas temperaturas, aunque todo tiene un límite. Si observamos que el aceite empieza a humear debemos apartarlo rápidamente del fuego, ya que a partir de ese momento el aceite empezará a desmejorar.

Importante: ¡el aceite de oliva virgen extra no debe quemarse! El aceite quemado pierde totalmente sus propiedades nutricionales y organolépticas y, aunque puede aguantar hasta 210º C de temperatura, es conveniente no llevarlo al punto de humeo.

El Aceite de Oliva Virgen Extra contribuye beneficiosamente a nuestra salud y a nuestra dieta, y además también llena de color y sabor nuestros platos. Cualquier alimento puede transformarse gratamente gracias a las propiedades organolépticas del AOVE, convirtiéndose en una manera de disfrutar la gastronomía mientras cuidamos de nuestro organismo.

 

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